domingo, 21 de agosto de 2016

Soldado Uno Siete Dos Cinco

Soldado; robot; marioneta; peón… No deja de ser lo mismo, pero el contrato ya está firmado. Ya no hay vuelta atrás. Solo queda persistir y buscar un motivo al que aferrarte como si te fuera la vida en ello. Porque, de hecho, te va.

El aire está cargado; mi fusil también. Este es el fruto, y he aquí la moneda. El precio de la codicia que pagan unos hombres por otros. Pero yo lo soportaré, aunque no por la bandera.

Cortaré los hilos que me atan a la venganza. Aquellos hilos que me manipulan a su antojo. Resistiré por el vínculo de aquellos a los que quiero proteger. Aquellos por los que vale la pena vivir. Aquellos por los que vale la pena sufrir.


A lo lejos se oyen gritos y disparos. Me gustaría acallar esos gritos. Y gritar los susurros que se mueren por salir en mi interior. Todo aquello que me ahoga.  Tal vez, si finjo no escucharlos, desaparezcan. 

No lo hacen. Tendré que dormir.

Pero no puedo. No puedo bajar la guardia; estoy sumido en un círculo vicioso cada vez más y más grande. Soy un tren sin frenos corriendo por unas vías infinitas. No hay descanso. Quiero que desaparezcan los ruidos, las sombras… la muerte. Quiero frenar.

Desaparece, pesadilla.

Desaparece.

Desaparece.

Ya no se oye nada. Solo hay vacío. Y la certeza de que es una ilusión, pues me lo confirman los fantasmas del enemigo que atormentan cada una de mis pesadillas.

O las que tendría si pudiera dormir. Pero no puedo. Así que son estos espectros quiénes atormentan mi realidad.

Desaparece, pesadilla.

Desaparece.

El Sol despunta por el horizonte, bañando el paisaje con una líquida luz dorada. Seria bonito si no fuera por los cadáveres, la sangre, los huesos, las cabezas… Hay tantos cuerpos que ni siquiera sabría distinguir cuáles son del enemigo y cuáles no. ¿Hay alguna diferencia? Me lo estoy empezando a plantear. Porque ese es el resultado. El tablero de juego está hecho de hielo. Las casillas tienen manchas rojas.

Desaparece.

Pesadilla.

Desaparece.

Desaparece.

Soy un simple peón delante de la reina enemiga. Es blanca, que ironía. Siento frío, demasiado frío. La reina enemiga es fuerte, y ni siquiera lo es porque sea corpulenta. Ella, la Guerra, es peligrosa porque te puede arrebatar todo aquello que te aferra al mundo.


Familia.

“Volveré, lo prometo”. En ese momento me creyeron.

Amigos.

“Como te mueras, te mato”. “Tranquilo camarada, mala hierba nunca muere”. No me veo capaz de reprocharte esa mentira y creo que nunca podré hacerlo. Tal vez no deba. Hasta siempre, mala hierba.

Identidad.

“Mi nombre es soldado uno siete dos cinco”.

Humanidad.

Enemigo. Tic tac. Pum. Siguiente.


Porque eso es lo que soy ahora. Un patrón. Una máquina de matar. Fría. Letal Los hilos tiran de mi. Soy un robot más para la colección de los avariciosos. Porque el hielo que me rodeaba se ha ido acercando cada vez más y más, hasta meterse dentro de mi, sumiéndome en un terror infinito. 

Y de tanto frío que sentía, al final me convertí en mi propio enemigo. Y me olvidé de la belleza que poseía la nieve. Pura, limpia, blanca. Porque ahora solo asocio frío con dolor y blanco con reina enemiga. Blanco con Guerra. ¿Por que? ¿Por que soy yo el peón negro? Quizá porque el enemigo se disfraza de algo que no es. Tal vez de patriotismo, de venganza o incluso de supuesta valentía. 

Todo mentiras.

El enemigo se disfraza de mentiras. Pero el pacto ya está cerrado. Solo me queda resistir.

Imagino que al final te vuelves inmune al frío y te olvidas de lo que era el calor. Al fin y al cabo, las opciones son escasas. Aprendes a soportarlo. Así es como nace el monstruo en ti y lucha por tomar el control. Tengo que matarlo. Pero… ¿Cómo me libro de mi? Ese es el punto.

¿Es cobarde el que salta, o el que no lo hace?

Al fin y al cabo el enemigo está en mí. La batalla soy yo mismo. Somos cada uno de nosotros. Nosotros la hacemos posible. Somos culpables. Somos asesinos. Somos víctimas. Somos guerra.

Pero también tenemos reina y vamos a protegerla con todo lo que nos quede. Tal vez parezca una falsa ilusión. Un concepto que a muchos les gustaría creer, pues es ese material del que están hechos las ilusiones; los deseos; los sueños imposibles (o quizás no tanto); la confianza.

Es la esperanza. 

Y resistiremos por ella. 

Y sé que quizá estás palabras sean unas súplicas inútiles a la nada. Quizá sean afirmaciones de lo que me gustaría que sucediese. Pero al fin y al cabo no deja de ser eso.

Podría pensar que, quizás, si me repito a mi mismo que no todo está perdido, no lo estará. Tal vez sea cierto pero también podría pensar que haciendo eso me estaría engañando a mi mismo. O me estaría salvando. 

De todos modos. Si no es eso, ¿qué nos queda?

Es un bucle infinito. 

Piedra papel o tijera. La Muerte me mira con superioridad.

He sacado papel. 

Ella piedra.

Esperanza. Voy a pensar que ya nada parece imposible.

Y resistiré. Resistiré por aquellos pequeños pies que aprendieron a andar hace 4 años. Por aquella mirada tan curiosa y fascinada y aquellas palabras que la acompañaban y que ahora mismo son el fuego de mi alma.

“De mayor quiero ser como tú, papá”.

viernes, 19 de agosto de 2016

Un desafío al Olvido... :)

Hola, seres del ciberespacio.

Esta es la primera entrada del blog y se supone que tengo que soltaros el típico rollo de bienvenida, pero como no se me dan muy bien las presentaciones tradicionales, ésta será diferente. Bien, ¿sabéis esas pequeñas cosas que alegran el día a día?

Cosas como la música, el arte, la literatura, una sonrisa, el humor absurdo, la lluvia, la simplicidad de las cosas bien hechas, la ironía, la canción perfecta en el momento adecuado, las conversaciones sin necesidad de palabras... Todas esas cosas que a la mayoría nos encantan por lo perfectas que son. :)

¡Genial, pues de eso vengo a hablaros en este pequeño mundo virtual!

Quizás me conozcáis por mi otro blog "Cruzando Abismos". Quizás os guste más que éste. O quizás no. De hecho, quizás lo odiéis y estáis pensando "ay, no. Ella otra vez..." (o quizás estáis pensando lo curioso que es que las "cuatro comillas" salgan igual). Pero bueno, el caso es que he decidido crear este blog porque creo que tenia que hacerlo. ¿No habéis sentido nunca esa extraña necesidad? (no me refiero a necesidad de crear un blog, eh xD). Me refiero a cuando, no tienes ni idea de por qué, pero sabes que tienes que hacer "esa cosa"... Sí, sé que nos entendemos.

Pero en serio. Esto de las comillas iguales distrae demasiado... En fin, al lío.

Este pequeño espacio gira entorno al tópico literario "Non omnis moriar". La verdad, estoy orgullosa de decir que es mi tópico literario favorito y casi que también mi filosofía de vida. "Non omnis moriar" significa "no moriré por siempre": mientras la gente me recuerde, yo no moriré en sus mentes. No moriré en los recuerdos de la gente que me importa.

La verdad es que es bastante genial. :D
Un desafío al Olvido.

¿Sabéis que? Alguien me dijo una vez: 

"todos los momentos vienen de la eternidad,  y a ella volverán cargados de lo que hagamos con ellos"

No, no la busquéis en Internet, que no la vais a encontrar. Pero creo que es genial y quería compartirla con vosotros. Me parece una buena idea para recordar y aplicar, y eso mismo quiero hacer. ¡Y que mejor manera que inmortalizar mi huella en la eternidad, que un blog personal!

Los que tenéis blogs entendéis a que me refiero... ¡Es una sensación única e increíble! :)

Así que sí; hasta aquí mi presentación poco convencional. Voy a intentar hacer de este blog un sitio para desconectar, para hablar de la vida medio en broma medio en serio y para... Bueno, intentar sacaros alguna sonrisa con mis encantos. :)

Hasta siempre, pequeños colibríes.


Azul.